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En los últimos días del mes de octubre, la Generalitat Valenciana se pronunciaba en torno al contencioso surgido hace algunos meses en el colectivo fallero y por ende a los demás relacionados con la fiesta tradicional en general. Las sedes de los diferentes miembros en que se vertebran los distintos colectivos eran los protagonistas de una polémica surgida tras las manifestaciones y diferentes acciones de alguno de ellos reivindicando sus derechos como entidades culturales sin ánimo de lucro. Los casales, cábilas, racós o demás sedes festeras eran puestas en entredicho respecto a las condiciones de sus instalaciones y la presunta desigualdad respecto a otros establecimientos de reunión o de esparcimiento. Cuando la chispa saltó, nuestras autoridades se pusieron a elucubrar y buscar una solución adecuada para los colectivos festeros tradicionales, y de hecho lo encontraron. Como ustedes podrán haber leído en el editorial del mes de febrero-marzo de esta publicación, dábamos una visión bastante completa del tema, incluso con datos sobre las tres opciones que se barajaban para poder optar a la más adecuada para cada uno. Pues bien, días pasados el secretario autonómico de Gobernación, Luis Ibáñez, anunciaba que la conselleria de Gobernación elaborará un registro de locales festeros tradicionales dedicados a fallas. Ibáñez, que ofreció una rueda de prensa tras reunirse con los representantes de las Juntas Locales Falleras de la Comunitat, aseguraba que con esta iniciativa se pretende "involucrar a todas las Administraciones Públicas, sectores festeros y vecinales implicados en las Fallas, que como manifestación socio-cultural, forman parte del patrimonio y del acervo más representativo del pueblo valenciano". Para conseguirlo, se remitirá un escrito a más de un centenar de Ayuntamientos en los que se celebran las fiestas falleras "para que nos indiquen el número de casales falleros que hay en su municipio y su domicilio social, la tipología de actividades falleras que se desarrollan en cada uno de ellos, así como las quejas o denuncias que hayan podido recibir de los casales". Luis Ibáñez matizaba que toda tradición, como es el caso de las fiestas Josefinas, debe ser "objeto de preservación, respeto, fomento y potenciación", si bien ha añadido que "esa misma tradición debe ser vivida con sentido cívico, de manera ordenada y con la lógica consideración respecto a todos aquellos con quienes se convive". En este sentido, el secretario autonómico recordaba que desde Gobernación se llevaba tiempo trabajando con el objetivo de lograr una normativa básica que permitiera alcanzar la conciliación entre ocio y descanso por todos deseada y ha informado de que la conselleria de Gobernación va a elaborar un Decreto mediante el cual "podamos acreditar o autorizar a un casal en una actividad u otra cuando tengamos toda la información reunida". Por último, Luis Ibáñez resaltaba que esta normativa que ahora se está debatiendo y que será fruto del consenso y la participación de todas las partes implicadas en las Fallas "pretende respaldar y potenciar las tradiciones y las fiestas de la Comunitat Valenciana, pero sin olvidar el respeto al descanso de los vecinos y a velar por la seguridad de los propios festeros". Como pueden comprobar, las cosas están en una línea bastante buena para proteger a la fiesta ante los posibles detractores, aunque en esta ocasión se refiera concretamente al colectivo fallero. Pero, si en su momento se consiguió frenar las embestidas con esas tres opciones dirigidas a todos los colectivos festeros, ahora se intenta definitivamente con los falleros; sólo faltaría que por parte del resto, si no encontraran suficientes las medidas previstas en su día, dieran un paso al frente reivindicando sus también merecidos derechos puesto que están dentro de esos parámetros necesarios para conseguirlo. En todo caso, lo que queda claro es el respeto hacia los vecinos y los horarios a cumplir en cualquier acto, algo fundamental en lo que debemos pensar para evitar problemas mayores, que, una vez contemplado en esta normativa, no tendría escapatoria alguna.
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